Cortometrajes eróticos para llegar al éxtasis en sólo minutos
Las normas sólo existen por una razón: para tener el placer de romperlas. Perderte la oportunidad de desafiar lo estipulado, de intentar lo impensable y de desviarte del camino sería como morir en vida. En medio de una crisis existencial sólo hay algo que puede salvarte
del hartazgo: un viaje a lo prohibido. Llegar a ese lugar donde la moral se cohíbe y la censura se desata, dejarte abrazar por la clandestinidad de un encuentro sexual inesperado, fluir con la oscuridad de una noche erótica y despertar todo aquello que estaba suprimido en ti sólo es posible a través del erotismo.Algunos son capaces de imaginarse el recorrido para llegar al éxtasis, pero otros necesitan de un estímulo que los haga tocar el Edén. Las caricias, los sabores o cualquier cosa que detone tus sentidos es parte de ese viaje a lo prohibido. Sin embargo, muchas veces se olvidan los incentivos audiovisuales, esos que frente a tus ojos se deshacen en piel y agitación. Mismos que te llevan a desasirte de cualquier prejuicio que se oponga a tu propio placer.Entre claroscuros, diálogos ausentes y una historia íntima, la pantalla se convierte en el impulso que desnuda tu mente y provoca a tu cuerpo para desencadenar la mejor de tus versiones. Una que se deje llevar al son de la excitación hasta llegar al éxtasis en sólo minutos. Pues el cortometraje erótico no necesita de más tiempo para descomponer tu cotidianidad, exacerbar tus deseos y estimular tu libido con frenesí.
→"Ventura" (2011) - Diego Pérez A veces, el placer sexual es lo único que te dejará escapar de la realidad que no quieres vivir.
→"El hombre ideal" (2011) - Rubén Prieto El romance no está pelado con la satisfacción de tus sentidos, pero tampoco necesitas enamorarte de todo aquél que logre complacerte.
→"Phosphenes" (2014) Frida Harari La inspiración puede llegar en cualquier forma, pero de la imaginación y el erotismo surgen las mejores ideas.
Los estímulos visuales como el cortometraje erótico, tienen dos intenciones. La primera, matar la curiosidad del espectador y la segunda, provocarlo. La contemplación del material erótico es, tanto en hombres como en mujeres, una oportunidad excitante para desafiar la normalidad y experimentar algo que tal vez no sabías que te podía llevar al éxtasis. Lo convencional es todo lo repetitivo, rutinario y finalmente, aburrido; pero lo que pocos se atreven a ver u oír es lo que realmente desata sus más oscuras perversiones, sus deseos más reales y sus placeres más escondidos.

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